El Moderno - Informador Fotográfico

Retrospectiva

 

Revisando cajas con cosas viejas, encontré una revista Fotografía Universal de julio de 1970 que compré una vez siendo un chico, y que recuerdo haber devorado varias veces, sentado en el patio de la casa de mis tíos de Beccar, allá por el alba de mi vocación.

En esa época Fotografía Universal era para mi la conexión mas concreta con el mundo de la fotografía y cada vez que juntaba unos pesos, corría a comprarla. Yo no tenía ni cámara en ese momento, pero igual estaba fascinado con la idea de mirar por un visor y convertir en una imagen fotográfica ese retazo del mundo que se veía por un agujerito.

Mas tarde llegó a mis manos una vieja cámara Gradosol, hecha de plástico y con rollos 120, una verdadera rareza. Con esa Gradosol hice mis primeras fotos durante las vacaciones del colegio, justamente en la casa de mis tíos. Luego vino la modernísima Kodak Instamatic que usaba Cuboflash y película en cartucho. Mas tarde desfiló alguna Agfa Gevaert que mi hermana dejó olvidada en un micro rumbo a Bariloche (factura con IVA) y una Voigtlander Vitoret, que mi prima me prestaba y con la cual todavía hoy estoy fascinado. Hasta que llegó el momento de tomarse las cosas en serio y tras mucho esfuerzo y planes de crédito abordé mi primera réflex: una Kónica T3.

Y de ahí no paré mas. Lo que pudo haber sido un fugaz entretenimiento a la hora de la siesta se transformó en una parte integrante de mí mismo, en algo que me acompañaría el resto de mi vida.

Y ahora que encuentro esta revista después de tantos años, me pongo a releerla y encuentro una nota sobre Cartier Bresson. Paso mi vista sobre esos párrafos y un escalofrío me recorre la espalda: puedo sentir el frio de las baldosas de la casa de mi tia, en las que me sentaba a leer..

Y encuentro párrafos subrayados y remarcados, anotaciones, fragmentos coloreados:

“..A veces creo haber conseguido la fotografía clave, pero sigo disparando debido a que uno nunca sabe que giro tomará el acontecimiento objeto del reportaje. Sin embargo debemos abstenernos de disparar rápida y mecánicamente, ya que si lo hacemos tan solo conseguiremos cargarnos de fotografías inútiles que pesan sobre la memoria y empañan la claridad de la visión de conjunto”

“..El problema técnico de la fotografía resulta casi resuelto desde sus orígenes, porque lo que no está resuelto, puesto que tiene que ser continuamente replanteado es el sentido de la visual fotográfica, de la vitalidad de la imagen, del poder de sugestión, de comunicación y de misterio de lo sensible, de la fuerza de convicción, de la inusitada y a veces hasta inexplicable potencia de convicción que esconden las mas simples tomas, que no solo comunican, sino que se vuelven interrogativas, inquisitivas, que abren horizontes de sentido..”

Cierro la revista y me doy cuenta de que acabo de cerrar un círculo de 40 años y me encuentro en la misma coordenada ideológica que entonces. Tal vez esos párrafos me hayan pegado tan fuerte en ese patio de baldosas frías que se quedaron grabados en algún lugar de mi ser, como un mandato, no lo sé. Lo único que se es que hoy puedo suscribir esas palabras una por una, como si Bresson las hubiera sacado de mi veterana y testaruda cabeza de chasirete de plaza.

Muchas cámaras pasaron por mis manos, todas me dieron satisfacciones, pero lo que mas me gusta de esta mirada por el retrovisor es encontrarme a mi mismo en ese patio, pensando lo mismo que pienso hoy.

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