El Moderno - Informador Fotográfico

Los nuevos alquimistas

AlquimistasNo se sabe muy bien como definirlos y es muy dificil acertar a decir que tienen en común. Uno podría arriesgar una opción simplista: Son artistas. Pero no es totalmente exacta. Los artistas que uno recuerda, tienen un aspecto diferente, se mueven enigmaticamente, toman champagne a la derecha de un gran cuadro y usan polera negra. Estos son más tangibles, menos translúcidos. Andan con su camarita colgada del cuello, con pesados teleobjetivos algunos, con anticuados lentes llenos de hongos otros, pero todos con una persistente curiosidad obsesiva, con la cabeza llena de luminosas imágenes casi imposibles. Tal vez habría que pensar que son gente sensible. Eso sí. Ingenua y ambiciosa. Quizás.
Decir que los une la fotografía es una aseveración irrespetuosa y de corto alcance; y que se agrupan instintivamente bajo la llamada a servicio del arte moderno constituye un peligroso encasillamiento simplificador. Yo creo que ellos, en algún lugar de sus huesos y a lo mejor sin saberlo, conocen muy bien la diferencia entre arte y oficio.
Son capaces de lograr imágenes raramente bellas, incomprensiblemente contundentes, fotografiando a la novia con dos lamparitas de ciento cincuenta, fabricando mares de celofán y cavernas de cartulina. Yo los he visto armando destartalados trípodes de madera y amenazantes artefactos de iluminación, de un extraño diseño atemporal, como escapados de la película Brazil. Los he visto, como oscuros alquimistas suicidas, mezclar temerariamente el acido y el agua; jugar con lo cáustico; cerrar los ojos y entregar sus luminosas imágenes imposibles a las fauces líquidas y hediondas de un mágico caldero con forma de tanque de revelado. Y lo que es peor, he visto a esas imágenes volver resucitadas y fortalecidas, emergiendo desfachatadamente de esas desagradables pociones.
Quieren ser una mezcla de Ansel Adams y Speedy Gonzalez, creen en la transferibilidad de las experiencias y nunca tienen tiempo. Devoran sin masticar toneladas de información, clasifican, juzgan, endiosan o decapitan a la velocidad del trueno. Hablan de Bruce Weber como si fuera del barrio, Mapplethorpe ya no los asusta y opinan que Richard Avedon debería variar un poco sus fondos blancos. Pero aún se conmueven, reconocen y perciben. Los fondos blancos de Avedon les hacen un cosquilleo en la nuca; el mismo que les producen Bresson, Kertész o Doisneau casi desde el alba de la fotografía, casi desde lo visceral.
Y ese mismo cosquilleo es lo que me deja dormir tranquilo, porque sé que la cosa ebulle y porque yo también lo siento. Podré ser un soñador, pero no soy el único.
Y éstos, señoras y señores, son los chicos que se vienen, los que tienen hormigas en el traste, hongos en las lentes y -afortunadamente- luminosas imágenes en la cabeza. Son los que vienen año a año para aprender fotografía en forma urgente, con imperiosa necesidad, con impostergable deseo. Son los que en algún momento me van a pasar por arriba y ojalá que esto suceda pronto, porque yo quiero aprender de ellos. Ser uno de ellos.

Como en la arquería Zen: transformarme en el blanco para poder alcanzarlo.

A ellos, humildemente, está dedicado El Moderno.

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Comentarios

  1. Ivana  junio 12, 2009

    uuuuu
    eramos tan jovenes! jaja

    te quiero!

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  2. Ariel  junio 12, 2009

    Jorge;

    Nada… felicitaciones por tu nuevo emprendimeinto. Se que le ponés toda las re pilas y que lo haces con suma devoción.
    ¡¡Ahora a escribir como loco!! 🙂

    ¡Te mando un gran abrazo!

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  3. admin  junio 12, 2009

    Ivana: che..! que esa foto es del año pasado!

    Ariel: Si yo le pongo pilas, que decir de vos!! que le pusiste el código a todo esto!! Ya te dije: sos un genio y no exagero ni un poquito. De nuevo, gracias, mil gracias por el laburo que te tomaste.. Un abrazo, Commander!!!

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  4. Gustavo Schek  junio 20, 2009

    Gracias a Jorge, soy un nuevo alquimista, aunque a una semana de mi primera expo me sienta más el blanco que el arquero. No tengo más que agradecimientos para este Profe con mayúscula que me enseñó a ver lo que siempre estuvo ahí.

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  5. Andrea DP  agosto 11, 2009

    Goro,

    Un placer leer esta nota, aunque todavía me falte un muuuuuuuy largísimo trecho, me siento identificada con muchas de tus descripciones y espero poder lograr “esa” toma que deje conforme mis expectativas y a partir de la cual mi cabeza se abra finalmente a ese ojo fotográfico que tanto busco dentro de mi cabeza…sé que está por ahí, pero por esos malditos motivos cotidianos, aún no nos hemos dado el tiempo de cruzarnos.

    Nos vemos uno de estos lunes,

    Andre

    responder
    • Nahualito  agosto 11, 2009

      Andrea! Gracias por tu comentario. No te preocupes si te falta “un muuuuuuy larguísimo trecho”, es el mismo que nos falta a todos. Y además el día que sepamos todo en fotografía, va a ser muy aburrido..!!

      Nos vemos en clase..

      responder

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