El viernes pasado comenzó el último curso que daremos por este año. Estaremos finalizándolo cerca de fin de año, fecha en que tendremos la muestra de trabajos de los alumnos del curso anual y con eso daremos por cerrado este ciclo 2011.
No soy muy afecto a hacer balances -salvo el de blancos
– aunque estas fechas nos condicionen para eso. Sin embargo tengo ganas de contar en esta breve nota, como ha sido la experiencia con nuestra escuela en este ciclo que termina.
Arrancamos por febrero con nuestra nueva ubicación en Ugarte y Vidal, un piso que difícilmente podía imaginar entonces, que se transformaría en lo que es hoy, un estudio agradable y cómodo, donde cada detalle está pensado principalmente con amor. Es desde entonces, nuestro lugar de trabajo, donde desarrollamos las producciones y donde funciona nuestra escuela, sobre la que me quiero detener fundamentalmente.
Si el éxito se midiera solamente por el número de alumnos, se podría decir que fue rotundo: casi triplicamos el número de inscriptos del año anterior. Pero para mí hay otras cosas también importantes. Yo quise siempre una escuela donde la enseñanza no sea solamente una transacción, un intercambio de conocimientos por ...
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