Cuando nuestra cámara deja de actuar en forma autónoma para pasarnos el control a nosotros, es decir, cuando descubrimos que las funciones manuales que ésta pueda tener nos abren un universo nuevo de posibilidades creativas, el modo manual de controlar la exposición pasa generalmente a ser nuestra principal y casi exclusiva forma de trabajo. A partir de entonces, nos damos cuenta de que podemos decidir en cada toma donde poner el acento, donde iluminar, donde dramatizar con las sombras. Aprendemos a ver que un punto de diafragma representa una diferencia notable en casi cualquier fotografía. Y si un punto es diferencia, medio punto puede significar la afinación perfecta. Los modos automáticos de exposición no nos permiten trabajar con tal nivel de control en la exposición, lo cual por supuesto no significa que la toma lograda no esté correcta. De hecho, los ingenieros que diseñan los sistemas de todas las cámaras automáticas han trabajado y trabajan mucho y muy duro para lograr fotografías más perfectas cada vez. Y por otra parte, existen muchas situaciones en donde el éxito para obtener un documento fotográfico depende en gran medida de la rapidez con que decidamos los parámetros de exposición. Y ni hablar de ...
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Desde luego que para ese proceso de conversión necesitaremos un software especializado, es decir que tenga la capacidad de leer, manipular y convertir ese formato en otro, mas adecuado para nuestro trabajo. Existen varias y muy buenas aplicaciones, comenzando por el mas popular, llamado Adobe Camera Raw. Este es ...
No se sabe muy bien como definirlos y es muy dificil acertar a decir que tienen en común. Uno podría arriesgar una opción simplista: Son artistas. Pero no es totalmente exacta. Los artistas que uno recuerda, tienen un aspecto diferente, se mueven enigmaticamente, toman champagne a la derecha de un gran cuadro y usan polera negra. Estos son más tangibles, menos translúcidos. Andan con su camarita colgada del cuello, con pesados teleobjetivos algunos, con anticuados lentes llenos de hongos otros, pero todos con una persistente curiosidad obsesiva, con la cabeza llena de luminosas imágenes casi imposibles. Tal vez habría que pensar que son gente sensible. Eso sí. Ingenua y ambiciosa. Quizás.